Este espacio, además de compartir los avances de la ciencia, también es situar el quehacer científico en sus dimensiones histórica, económica, política, social y cultural, en los espacios local, nacional e internacional.
Maraña Cósmica, es además una metáfora que conjuga la intención antes aludida y que surgió durante el proceso de “transformar” el descubrimiento de materia perdida (missing matter) por un grupo multinacional de astrónomos, entre los que se encontraban Fabrizio Nicastro y Yair Krongold del Instituto de Astronomía de la UNAM, en un comunicado, luego una rueda de prensa y luego una secuencia de entrevistas a esos investigadores.
Maraña Cósmica se inscribe en el esfuerzo de algunos obstinados divulgadores de la ciencia por “pregonar en el desierto”, por contribuir a una cultura científica que no se limita a dar a conocer los avances de la ciencia sino también ver en ella una manera confiable de ver, pensar y entender no sólo el cosmos, la naturaleza, la vida; también tratar de ver y razonar las vicisitudes de la vida económica, política y social de México y del mundo a través de la mirada de las causas y los efectos, los hechos, las evidencias y la razón. A fin de cuentas sólo somos una especie más entre cientos de miles de ellas sujetas a la evolución, en un pequeño planeta azul pálido que orbita alrededor de una modesta estrella amarilla en un suburbio en las afueras de la galaxia Vía Láctea.
La maraña cósmica (cosmic web) existe, es un complejo entramado que los astrofísicos han modelado para entender las dimensiones del Universo, la materia y la energía que lo conforman.
El material del que está constituido el Universo, las galaxias, las estrellas, los planetas ha sido mayormente fabricado por las estrellas, cada uno de los elementos que constituyen al planeta, las moléculas de la vida han sido polvo y gas estelar. De ahí que Maraña Cósmica me resulte una buena metáfora para reflexionar lo que nos rodea a partir de esa manera confiable que se nos hemos dado Homo sapiens para haber llegado hasta donde estamos y darnos una idea de hacia dónde vamos (como vamos) o no iremos a ninguna parte.
Tengo formación académica en ambas vertientes del conocimiento erróneamente separadas: las ciencias y humanidades, pero también la música a partir del rock, del que desde ahora les comparto que no siempre puedes obtener lo que tú quieres y que, al final, el amor que te lleves será igual al que hayas construido.
Mi perspectiva “ideológica” (cualquier cosa que esto signifique) es brechtiana, que es triste no tener quien te lea o escuche, pero es todavía más triste para la audiencia y los lectores no tener alguien que tenga algo qué decir; que no te preguntes cuán capaz es el titrano para salirse con la suya sino mejor pregúntate lo que no has hecho para evitarlo; y que todo rebelde debe conocer las reglas para no sucumbir en ellas.
El famoso y mundialmente reconocido divulgador de la ciencia, Isaac Asimov, (a quien cito de memoria) expresó que las creencias, las apariencias de nuestro aspecto, los idiomas, nos separan y hasta nos confrontan. Sin embargo, lo que es igual para todos los humanos es nuestra naturaleza biológica, los fenómenos de ella que enfrentamos y desconocemos, nos une la ciencia y la tecnología que son las mismas para todos. ¡Aquí nos vemos el próximo viernes!