Jesús de la Rosa, Director de Asuntos Gubernamentales y RS de IBM México
En un mundo cada vez más interconectado e inteligente, las empresas buscan enfocarse en ejecutar acciones socialmente responsables de gran impacto, valor y sostenibilidad para las comunidades en las que operan.
Diez años atrás resultaría difícil comprender que el 68% de los líderes de las compañías más grandes del mundo piensen que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) genera un impacto positivo en sus organizaciones . Del mismo modo, diez años atrás no creeríamos que el 54% de los ejecutivos de negocios sean conscientes de que las acciones socialmente responsables de sus empresas les brindan una ventaja competitiva de valor sobre sus rivales . En pocas palabras, los esfuerzos destinados a crear o moldear una empresa socialmente responsable no son catalogados más como un “gasto” u “obligación” social de corte defensivo; hoy en día hablamos de inversión y compromiso social como oportunidad de crecimiento.
No obstante, el mundo llegó a un punto crítico de inflexión donde cuestiones recientes como la turbulencia en los mercados financieros, las preocupaciones ambientales, el abastecimiento global de comida y medicamentos, entre otros, establecen como reto a las empresas el planificar y ejecutar acciones de Responsabilidad Social Corporativa más inteligentes.
En un mundo cada vez más interconectado, globalizado y “plano”, paralelamente tenemos un mundo cada vez más inteligente. Aproximadamente 2 mil millones de personas tendrán acceso a la Web en el 2011; y estamos encaminados hacia el billón de accesorios, herramientas e infraestructuras conectadas – como autos, cámaras, carreteras, aeropuertos, bancos. Por primera vez en la historia, casi todo puede estar digitalmente interconectado. Con tanta tecnología disponible, la lista de posibilidades es interminable. Si la tecnología tiene como uno de sus objetivos el hacer más simple la vida de las personas, hoy más que nunca requerimos de ella para enfrentar el contexto actual, donde encontramos un mundo cada vez más cambiante y de coyunturas fluctuantes. Bajo este escenario, es hora de enfocar los esfuerzos de RSC en la generación de proyectos de apoyo a la comunidad sostenibles en el tiempo, pero de modo inteligente. Muchas empresas ya están trabajando en ello y, bajo esa perspectiva, no nos sorprende que los CEO’s de las organizaciones más grandes del mundo planeen aumentar en 25% su inversión en proyectos de RSC durante los próximos tres años .
Las crisis y problemas son una gran oportunidad para transformar la manera en cómo el mundo ha venido funcionando. La coyuntura actual es un móvil de mucho valor para potenciar y reforzar las acciones de Responsabilidad Social Corporativa, internas y externas, teniendo como objetivo el generar un mayor impacto en la comunidad y dejar muy claro que, en las buenas, pero, sobretodo, en lasmalas, estamos con ella. La RSC es una pieza clave en un mundo tan fluctuante e instrumentado como el de hoy; dejó de ser un acto generoso por parte de las empresas o “algo bueno para hacer” que perfila una “buena imagen” para la marca. Las acciones de Responsabilidad Social Corporativa se han convertido hoy en una herramienta fundamental que moldeará los cimientos de la empresa socialmente responsable y exitosa del futuro.
alcr