El pasado año 2008 secumplieron 120 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre estosdos países, catorce años después de la expedición a Japón que realizara ungrupo de astrónomos mexicanos comandados por Francisco Díaz Covarrubias, paraobservar (y medir) desde Yokohama el tránsito del planeta Venus frente al Solen 1874.
Aquella humilde expediciónsería digna de una película de aventuras, llena de vicisitudes y contratiempos.No eran esos los tiempos de llegar a un aeropuerto y montarse en el avión. Aquellosexpedicionarios tuvieron que zarpar en barco hacia La Habana, Cuba, de ahí aNueva York, cruzar Estados Unidos de costa a costa y en San Franciscoembarcarse hacia Japón.
Es curioso pero en aquella épocade gobiernos mexicanos inestables y sin recursos eran más conscientes de laimportancia de la ciencia; el Gobierno Federal lo presidía Sebastián Lerdo deTejada, él aprobó la propuesta de su entonces oficial mayor del Ministerio deFomento, el mismo dirigente de la expedición Francisco Díaz Covarrubias. Leacompañaban Francisco Jiménez, director del Observatorio Central, cuyasinstalaciones estaban en la azotea del Palacio Nacional; Manuel Fernández Leal,ingeniero topógrafo y calculista; Agustín Barroso, ingeniero y fotógrafo, yFrancisco Bulnes, cronista e historiador.
En Cuba había una epidemia detifoidea, así que cuando llegaron a Nueva York los expedicionarios mexicanos fueronarraigados, no fuera que estuvieran contaminados y extendieran la epidemia porla unión americana. Después de unos laboriosos ejercicios diplomáticos lasautoridades estadounidenses les pusieron en libertad, cruzaron su territoriopara llegar al puerto de San Francisco y de ahí navegar hasta Japón.
La modesta expedición instalódos estaciones astronómicas en tiendas de campaña, en las afueras de Yokohama.El gobierno del Imperio del Sol les dio todo tipo de facilidades, como instalaruna línea telegráfica, por ejemplo, para poder comunicarse con sus colegas deotros países, que se hallaban también en Japón para observar el fenómenoplanetario que sólo podemos observar dos veces cada cien años.
Había expediciones deInglaterra, Italia, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos. No sólo era laimportancia de observar el tránsito de Venus frente al Sol, sino determinar conexactitud la distancia de la Tierra al Sol, y de ahí inferir las dimensionesdel Sistema Solar.
La expedición de astrónomosmexicanos a Japón fue más que exitosa en sus empeños, fue el primer grupo deastrónomos del mundo en presentar resultados atinados tan sólo un año después,1875, y dos antes que los franceses; una muestra -desde entonces- que a pesarde las dificultades económicas y políticas nuestros pocos científicos son muycompetentes a nivel internacional; con la diferencia que, aunque pobre einestable, el gobierno los apoyó.
Una de las consecuencias dela probidad de aquellos investigadores fue la instauración del ObservatorioAstronómico Nacional, creado por decreto presidencial del 18 de diciembre de1878, e inaugurado por Porfirio Díaz el 5 de mayo de 1878 (la placa alusiva esresguardada en las instalaciones del Instituto de Astronomía de la UNAM).
Francisco Díaz Covarrubiasescribió el libro “Viaje de la Comisión Astronómica Mexicana al Japón”, dondeno sólo da cuenta de sus quehaceres astronómicos, sino además agrega losapuntes de Francisco Bulnes sobre las costumbres, tradiciones, organizaciónpolítica, económica, social, cultura, comercio e industria japonesa. Nuestroscompetentes astrónomos asimismo apuntaron las ventajas que supondrían paraMéxico las relaciones diplomáticas y comerciales con el Imperio del Solnaciente. Don Francisco sustentó tambiénque el azúcar, el trigo y otroscereales cosechados en el occidente mexicano hallarían mercado potencial enJapón. México, por su parte, podría favorecerse de sedas, muebles, porcelana yotras mercancías. Los argumentos de Díaz Covarrubias se abrieron paso, luego decinco años de pláticas y negociaciones, el 30 de noviembre de 1888, los cancilleresMatías Romero por México, y Munemitsu Mutsu por Japón, firmaron el “Tratado deAmistad, Comercio y Navegación” entre México y Japón.